18.4.12
Cuando pasa mucho tiempo sin hacerlo y lo vuelves a hacer, vuelve a doler, volvés a llorar. Volvés a sufrir, te vuelve a costar, perdés la costumbre. Pero lo hacés y estás diez veces mejor, te sentís mejor, volvés a sentir aquel alivio de siempre. Una vez que te acostumbras y lo dejás es raro. Lo extrañas, no querés hacerlo, pero te auto convences de que es lo mejor, o una cosa o la otra, si metés la pata lo hacés. Hay que tener más ganas de la segunda opción a recurrir que la primer acción. Y así es la vida, después a no quejarse de las consecuencias, aunque los primeros resultados son buenos si duele otra cosa a llorar al cuartito. Son decisiones, que todos tomamos SIEMPRE. Y si mi decisión es esa, ¿cuál es el problema? No estoy lastimando a nadie más que a mi en consideración de otras personas.
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